Francia enfrenta un nuevo escenario de emergencia climática mientras la quinta ola de calor del verano obliga a ampliar a 67 departamentos la alerta naranja y aumenta la preocupación por la disponibilidad de agua y los daños ocasionados por los incendios forestales.
Las temperaturas superan los 35 grados en buena parte del territorio, con especial incidencia en Países del Loira, Bretaña, Centro-Valle del Loira y Nueva Aquitania. La región de Île-de-France, donde se encuentra París, también quedará incluida en la vigilancia.
Ante este panorama, el primer ministro Sébastien Lecornu encabezará reuniones de emergencia del Gobierno para analizar primero la situación de la sequía y posteriormente las medidas de apoyo relacionadas con los incendios.
Las pérdidas provocadas por los siniestros registrados en Gironda, Var y Landas se estiman en alrededor de 5.000 millones de euros, mientras las autoridades mantienen bajo vigilancia los efectos del calor sobre la población, la economía y los recursos hídricos.




