Después de una década sin surcar las aguas del Lago de Maracaibo, la imagen de Santa Rosa de Lima volvió este domingo 6 de septiembre a encontrarse con los habitantes de Santa Rosa de Agua, en la parroquia Coquivacoa de Maracaibo, durante una emotiva procesión lacustre que recuperó una de las tradiciones más representativas de esta comunidad.
La celebración, enmarcada en las fiestas patronales de Santa Rosa de Lima, reunió a pescadores, habitantes, servidores de la patrona y más de 20 embarcaciones, que acompañaron la imagen durante su recorrido por las aguas del Lago de Maracaibo. La procesión partió desde el muelle de Santa Rosa de Agua y pasó por sectores como la Vereda del Lago, Playa de San Benito e Isla Dorada, antes de regresar al punto de partida.
La jornada contó además con el acompañamiento de Protección Civil y Guardacostas, quienes participaron en el despliegue de seguridad para garantizar el desarrollo de la actividad sobre las aguas del lago.
Para los habitantes de Santa Rosa de Agua, el regreso de la procesión representa mucho más que una celebración religiosa. Se trata de la recuperación de una tradición estrechamente vinculada con la identidad de una comunidad palafítica cuya vida mantiene una profunda relación con el Lago de Maracaibo y la actividad pesquera.
Richard José Depool, coordinador de los Servidores de Santa Rosa de Lima, destacó que la comunidad llevaba aproximadamente 10 años sin realizar el paseo lacustre, por lo que su regreso significó recuperar uno de los momentos centrales de las fiestas patronales.
La tradición también fue recibida con entusiasmo por vecinos que recuerdan los antiguos recorridos. Nidia Arcaya, habitante de Santa Rosa de Agua desde hace 48 años, señaló que estas procesiones formaban parte habitual de las festividades y expresó su deseo de que la actividad pueda mantenerse durante los próximos años.
Con la imagen de Santa Rosa de Lima nuevamente sobre las aguas, pescadores y vecinos acompañaron una jornada marcada por la fe, la cultura y el sentido de pertenencia. El recorrido permitió así reencontrar a la patrona con su comunidad y devolver al Lago de Maracaibo una tradición que había permanecido suspendida




